Cada vez son más los emprendedores y empresarios españoles que, en algún momento, se hacen la pregunta del millón: ¿tiene sentido sacar mi empresa fuera de España? Dubái suele aparecer a menudo en esa reflexión, ya que existe la percepción de que los negocios en este país disfrutan de ciertas ventajas a nivel fiscal y operativo. Dentro de este estado, las free zones de Dubái se han convertido en la puerta de entrada más habitual… Pero también en una de las opciones que más dudas genera.
Con este artículo te ayudamos entender qué son las zonas francas de Dubái y por qué pueden ser un buen marco para estructurar o expandir tu negocio en ciertos casos. Si estás valorando crecer fuera de España, facturar a clientes internacionales u operar con más margen de maniobra y menores impuestos, aquí encontrarás el contexto que necesitas para valorar si las free zones son interesantes para tu empresa.
¿Qué son las free zones de Dubái?
Las free zones en Dubái, en español «zonas francas», son áreas económicas especiales creadas para atraer inversión extranjera al ofrecer ventajas fiscales, legales y operativas muy potentes. Más en concreto, son zonas designadas por el gobierno dubaití en las que las empresas pueden operar con una normativa más flexible que en el «mainland» (el resto del territorio de los Emiratos Árabes Unidos). Son conocidas por sus bajos impuestos en Dubái.
¿Qué leyes determinan y regulan las zonas francas de Dubái?
Las zonas francas de Dubái no se rigen por una única ley, como ocurre en otros países, sino por un sistema jurídico escalonado que aglutina normas federales de Emiratos Árabes Unidos, legislación propia del Emirato de Dubái y, finalmente, reglamentos específicos de cada zona franca.
Derecho federal de Emiratos Árabes Unidos
En la cúspide está el derecho federal de Emiratos Árabes Unidos. La propia Constitución permite que existan regímenes económicos especiales con normas diferenciadas del derecho común, lo que da cobertura jurídica a las zonas francas.
A partir de ahí, varias leyes federales reconocen y encajan su funcionamiento dentro del sistema general del país. Por ejemplo, la normativa federal sobre inversión extranjera admite expresamente que una empresa pueda ser íntegramente propiedad de inversores no emiratíes cuando se establece en una zona franca.
Del mismo modo, la legislación fiscal federal —tanto en materia de IVA como de impuesto sobre sociedades— se aplica a las zonas francas, aunque con regímenes especiales y excepciones que explican por qué muchas de ellas disfrutan de una carga fiscal muy reducida o nula si cumplen determinados requisitos.
Legislación del Emirato de Dubái
Sobre esa base federal actúa el Emirato de Dubái, que tiene competencia para crear y organizar sus propias zonas francas. Cada una de ellas nace mediante una ley o decreto del Gobernante de Dubái, que establece su objeto, su autoridad reguladora y el grado de autonomía del que va a disfrutar.
Estas normas son las que permiten que una zona franca tenga su propio organismo gestor, pueda conceder licencias, registre sociedades y dicte reglas internas distintas de las que se aplican en el territorio general de Emiratos. En otras palabras, Dubái no solo autoriza la existencia de las zonas francas, sino que les otorga un espacio jurídico propio dentro del emirato.
Normativa de la zona franca
Finalmente, en el nivel más cercano a la empresa, está la normativa interna de cada zona franca. Cada free zone tiene su propia regulación: con unas reglas societarias, laborales, fiscales y administrativas.
Son estas normas las que determinan cómo se constituye una sociedad, qué obligaciones tiene frente a la autoridad de la zona, cómo se gestionan los visados, qué tipo de actividades se pueden desarrollar o cómo se resuelven los conflictos. Para una empresa concreta, este nivel es el más relevante, porque es el que regula su día a día.
DIFC
Existe además una excepción muy significativa, el Dubai International Financial Centre (DIFC). En su caso, la legislación federal autoriza expresamente la creación de zonas francas financieras con un sistema legal prácticamente autónomo.
El DIFC cuenta con su propio derecho mercantil, laboral y civil, inspirado en el common law, y con tribunales independientes que funcionan en inglés. Aunque sigue formando parte de Emiratos Árabes Unidos, su lógica jurídica se parece más a la de una jurisdicción internacional que a la del derecho local.
Beneficios de las zonas francas en Dubái
Las zonas francas de Dubái se concibieron como instrumentos jurídicos y económicos destinados a captar patrimonios extranjeros que quieren invertir en Dubái, facilitar el comercio internacional y posicionar al emirato como un centro global de negocios. Los beneficios que ofrecen no son meramente promocionales, han sido diseñados de forma deliberada para reducir fricciones, costes y riesgos para el inversor.
Fiscalidad laxa y eficiente
Otra ventaja de las free zones en Dubái es su régimen fiscal altamente favorable. Muchas zonas francas ofrecen exenciones totales o parciales del impuesto sobre sociedades durante largos periodos, siempre que la empresa cumpla los requisitos establecidos por la normativa federal para ser considerada una Qualifying Free Zone Person.
Desde junio de 2023, existe un Impuesto sobre Sociedades federal del 9 % para beneficios superiores a 375.000 AED (aprox. 95.000 €). Pero incluso tras la introducción de este tipo impositivo, las zonas francas mantienen un tratamiento diferenciado que permite una tributación efectiva muy reducida en determinadas operaciones.
Las empresas en free zones pueden mantener el 0 %, pero solo si son consideradas «Qualifying Free Zone Persons». Esto requiere:
- Mantener «sustancia económica» suficiente en la zona.
- Derivar ingresos de «actividades cualificadas».
- No haber optado por tributar al régimen general del 9 %.
- Si una empresa de Free Zone comercia con el Mainland, esos ingresos específicos suelen tributar al 9 %.
Además, también existe la posibilidad de repatriar íntegramente los beneficios y el capital sin restricciones cambiarias refuerza la seguridad financiera del inversor.
Simplificación administrativa y rapidez operativa
Otro beneficio clave es la simplicidad administrativa y regulatoria. Las autoridades de las zonas francas actúan como ventanillas únicas: concentran en un solo organismo el registro de la sociedad, la concesión de licencias, la gestión de visados y muchos trámites laborales y migratorios.
Esto reduce significativamente los tiempos y costes de establecimiento, en comparación con otros sistemas donde las competencias están dispersas entre múltiples administraciones. Para muchas empresas, la rapidez para constituirse y comenzar a operar es casi tan valiosa como las ventajas fiscales.
Autonomía regulatoria y seguridad jurídica
Las zonas francas también ofrecen un entorno jurídico previsible y especializado. Cada una dispone de reglamentos propios, diseñados para el tipo de actividades que acoge, lo que aporta claridad normativa y reduce la incertidumbre legal.
En el caso de zonas como el DIFC, este beneficio se intensifica al contar con un sistema jurídico basado en el common law y tribunales independientes, lo que resulta especialmente favorable para entidades financieras y empresas acostumbradas a estándares jurídicos anglosajones.
Facilitación del comercio internacional y ventajas aduaneras
Desde el punto de vista operativo, las zonas francas facilitan el comercio internacional y la logística. Las empresas establecidas en ellas suelen beneficiarse de procedimientos aduaneros livianos y de exenciones arancelarias para mercancías que se importan, almacenan o transforman dentro de la zona y que no se destinan al mercado local.
Esto convierte a Dubái en un hub muy potente para operaciones de importación, exportación y reexportación, especialmente hacia Asia, África y Europa.
Ecosistemas sectoriales especializados
No menos importante es el enfoque sectorial de muchas zonas francas. Dubái ha creado free zones especializadas en tecnología, medios, comercio de materias primas, logística, salud o finanzas, entre otros sectores.
Esta especialización genera ecosistemas empresariales en los que se concentran proveedores, talento, clientes y reguladores familiarizados con la actividad, lo que favorece las sinergias, la colaboración y acceso a conocimiento específico.
Estabilidad institucional y proyección internacional
Por último, las zonas francas aportan un marco de estabilidad y proyección internacional. Dubái ha construido una reputación de continuidad normativa, respeto a los compromisos con el inversor y una adaptación progresiva de su marco legal que resulta asumible desde el punto de vista empresarial.
Para empresas y emprendedores que buscan una base internacional desde la que operar con seguridad jurídica, eficiencia fiscal y acceso a mercados globales, las zonas francas constituyen un entorno difícil de igualar.
Propiedad extranjera plena y control societario
Históricamente, el principal atractivo de las free zones era la posibilidad de mantener el 100 % de la propiedad extranjera, frente a un mainland que exigía la participación de un socio local.
Aunque desde junio de 2021 esta restricción ha desaparecido en el territorio general para más de 1.000 actividades comerciales e industriales, las zonas francas siguen siendo el estándar preferido para el control societario.
En ellas, el inversor opera bajo un marco diseñado específicamente para la inversión internacional, garantizando el control total sobre la gestión, la toma de decisiones y la repatriación de beneficios sin las complejidades administrativas que aún pueden persistir en el régimen general.
Desventajas de las free zones de Dubái
Limitación para operar en el mercado local de Emiratos
La desventaja más conocida, y a menudo subestimada, es que las empresas establecidas en zonas francas no pueden operar libremente en el mercado local de Emiratos Árabes Unidos.
Esto significa que no pueden vender bienes directamente a clientes ubicados en el mainland sin recurrir a un distribuidor local o sin crear una entidad adicional fuera de la free zone. Para negocios cuyo mercado natural es Dubái o EAU, esta restricción puede convertirse en un obstáculo importante y encarecer la operativa.
En el ámbito de los servicios, la línea es más gris. Muchas autoridades de free zone permiten prestar servicios a empresas del Mainland siempre que el servicio se preste desde la zona franca, aunque para contratos públicos o licitaciones locales sí suele ser imperativo tener licencia Mainland.
Segmentación sectorial y rigidez del objeto social
Las zonas francas especializadas imponen ciertos límites funcionales. Al estar diseñadas para sectores concretos, las licencias que conceden suelen ser muy específicas, lo que reduce la flexibilidad del objeto social.
Si una empresa quiere diversificar actividades, pivotar su modelo de negocio o explorar líneas que se salgan del núcleo sectorial de la zona, puede encontrarse con restricciones regulatorias, necesidad de licencias adicionales o incluso la obligación de trasladarse a otra jurisdicción.
Dependencia normativa de la autoridad de la zona
Aunque las zonas francas gozan de autonomía regulatoria, esta autonomía se concentra en una autoridad administrativa única, que actúa a la vez como regulador, registrador y, en cierta medida, supervisor.
Esto genera una dependencia directa de los criterios internos de cada zona, que pueden cambiar mediante circulares o reglamentos sin el mismo grado de debate o control que una ley estatal. Para algunas empresas, especialmente las de mayor tamaño, esta discrecionalidad puede generar incertidumbre a medio o largo plazo.
Costes operativos y de mantenimiento
Contrariamente a la percepción general, las zonas francas no siempre son baratas. Las tasas de registro, renovación de licencias, alquiler obligatorio de oficinas o escritorios (flexi desks), y los costes asociados a visados pueden ser elevados, especialmente en free zones de prestigio o alta demanda.
Para startups pequeñas o estructuras muy ligeras, estos costes fijos pueden resultar desproporcionados en comparación con otras jurisdicciones internacionales.
Limitaciones en materia fiscal internacional
Aunque el régimen fiscal de las Free Zones es favorable, no siempre encaja de forma óptima en estructuras fiscales internacionales complejas. En algunos casos, las autoridades fiscales de otros países pueden cuestionar la sustancia económica real de la entidad o limitar la aplicación de convenios para evitar la doble imposición.
Además, con la introducción del impuesto federal sobre sociedades y las normas sobre Qualifying Free Zone Persons, el cumplimiento fiscal se ha vuelto más técnico y menos automático de lo que era anteriormente.
Aislamiento empresarial fuera del ecosistema de la zona
Los ecosistemas sectoriales generan sinergias internas, pero también pueden producir un cierto aislamiento respecto al mercado local más amplio. Muchas empresas operan casi exclusivamente dentro de la lógica internacional de la free zone y tienen un contacto limitado con el tejido empresarial emiratí.
Para negocios que buscan una integración más profunda en la economía local, relaciones institucionales o contratos públicos, este aislamiento puede suponer una desventaja estratégica.
Complejidad al escalar o reestructurar
Por último, cuando una empresa crece, se internacionaliza más allá de su planteamiento inicial o necesita reestructurar su grupo societario, la zona franca puede dejar de ser el vehículo ideal.
Migrar al mainland, fusionar entidades o modificar estructuras puede implicar procesos administrativos complejos, costes adicionales y reorganizaciones jurídicas que no siempre son sencillas ni rápidas.
Cómo abrir una empresa en una zona franca
Abrir una empresa en una zona franca de Dubái es un proceso relativamente accesible, pero no por ello trivial. Aunque el sistema está diseñado para ser ágil, exige una planificación previa adecuada, especialmente en la elección de la zona franca y del tipo de licencia.
El punto de partida consiste en definir con claridad la actividad que se va a desarrollar, ya que esta decisión condiciona tanto la free zone más adecuada como el marco regulatorio aplicable a la empresa.
Cada zona franca está gestionada por una autoridad propia, que actúa como organismo registrador y regulador. Es ante esta autoridad donde se tramita la constitución de la sociedad, sin necesidad de pasar por los registros mercantiles ordinarios del mainland. Esto explica en gran medida la rapidez del proceso, pero también implica que cada zona tenga criterios y procedimientos específicos.
Requisitos para establecerse en una free zone
Los requisitos varían ligeramente entre zonas francas, pero el esquema general es bastante homogéneo. En primer lugar, el inversor debe identificar el tipo de entidad jurídica que desea constituir, normalmente una sociedad de responsabilidad limitada de zona franca (Free Zone Establishment o Free Zone Company), o bien una sucursal de una empresa extranjera ya existente.
A nivel documental, se exige habitualmente:
- La identificación de los socios y administradores y pasaportes en vigor.
- Información sobre la estructura accionarial.
- Descripción detallada de la actividad prevista.
- Algunas zonas francas solicitan además un plan de negocio, especialmente cuando se trata de actividades reguladas o de cierto impacto económico.
- Otro requisito frecuente es la vinculación física mínima con la zona, que puede materializarse en el alquiler de una oficina, despacho compartido o flexi desk. Aunque esta presencia puede ser simbólica en algunos casos, cumple una función clave desde el punto de vista regulatorio y de sustancia económica.
Proceso de constitución
- El proceso de constitución comienza con la solicitud de aprobación inicial ante la autoridad de la zona franca. En esta fase se evalúa la actividad propuesta, el nombre comercial y la idoneidad general del proyecto.
- Una vez concedida esta aprobación, se procede a la preparación y firma de los documentos societarios, que incluyen los estatutos y los formularios de registro.
- Tras el registro formal de la sociedad, la autoridad de la Free Zone emite la licencia de actividad, que habilita legalmente a la empresa para operar dentro del ámbito autorizado.
- Paralelamente, se tramitan los visados de residencia para socios, administradores y empleados, proceso que también se gestiona en gran medida a través de la propia zona franca.
En condiciones normales, y dependiendo de la complejidad del caso, todo el proceso puede completarse en un plazo relativamente corto, que suele oscilar entre unas pocas semanas y un par de meses.
Obligaciones de las empresas en las zonas francas
Una vez constituida, la empresa queda sujeta a una serie de obligaciones legales, fiscales y administrativas que no deben subestimarse:
- D cumplir de forma continua con la normativa interna de la zona franca, incluyendo la renovación anual de la licencia y el mantenimiento de una presencia válida dentro de la zona.
- Desde el punto de vista fiscal, aunque muchas empresas se benefician de un régimen favorable, están obligadas a registrarse y cumplir con la normativa federal aplicable, como el IVA (si procede) y el impuesto sobre sociedades, especialmente en lo relativo a los requisitos para ser considerada Qualifying Free Zone Person. Esto implica llevar una contabilidad adecuada, conservar documentación y, en algunos casos, presentar declaraciones fiscales.
- En materia laboral, las empresas deben respetar las reglas de empleo de la zona franca y la normativa migratoria de Emiratos, incluyendo contratos de trabajo, visados y seguros médicos obligatorios.
- Asimismo, están sujetas a obligaciones de cumplimiento normativo, como las reglas de prevención del blanqueo de capitales y, en determinadas zonas, normas específicas de protección de datos.
Cuándo es recomendable crear una empresa en una free zone
Crear una empresa en una free zone de Dubái no es una solución universal, sino una herramienta que funciona muy bien en determinados momentos y para perfiles concretos. Entender el cuándo y el para quién evita estructuras ineficientes que luego son difíciles de corregir.
Es especialmente recomendable optar por una zona franca:
- Cuando el negocio tiene, desde su origen o por su evolución natural, una vocación internacional. Las free zones están pensadas para empresas que prestan servicios o comercializan productos fuera de Emiratos Árabes Unidos, o que utilizan Dubái como plataforma intermedia para operaciones globales. En estos casos, las limitaciones para operar en el mercado local no suponen un problema real y, en cambio, las ventajas regulatorias y fiscales se aprovechan plenamente.
- Cuando el proyecto se encuentra en una fase inicial o de consolidación, y se valora especialmente la rapidez de constitución, la simplicidad administrativa y la previsibilidad normativa. Para emprendedores que necesitan empezar a operar en poco tiempo, testar un modelo de negocio o estructurar un holding internacional ligero, la free zone ofrece un entorno controlado y relativamente estable.
- Cuando se busca eficiencia fiscal y financiera, siempre dentro de la legalidad. Las empresas que generan ingresos en múltiples jurisdicciones, que trabajan con clientes internacionales o que desean centralizar funciones de gestión, facturación o propiedad intelectual pueden encontrar en las zonas francas un marco adecuado, siempre que exista sustancia económica real y una planificación coherente.
Para quién es recomendable una empresa en una free zone
Las free zones son especialmente idóneas para:
- Empresas de servicios internacionales, como consultoras, agencias digitales, empresas tecnológicas, firmas de trading internacional, holdings, estructuras de inversión o compañías de comercio electrónico que operan fuera del mercado local emiratí. En estos perfiles, la posibilidad de tener propiedad extranjera total, la repatriación libre de beneficios y la estabilidad jurídica son factores determinantes.
- Emprendedores individuales y profesionales independientes que necesitan una estructura legal reconocida para facturar a clientes internacionales, acceder a visados de residencia y operar desde Dubái sin una infraestructura pesada. Muchas zonas francas ofrecen licencias adaptadas a este tipo de actividad, con requisitos relativamente flexibles.
- Grupos empresariales internacionales que desean establecer una presencia regional en Oriente Medio, África o Asia sin asumir, desde el inicio, una implantación completa en el mercado local. En estos casos, la empresa en zona franca actúa como hub regional, centro de coordinación o plataforma de expansión.
Cuándo no suele ser la mejor opción
Por el contrario, una free zone suele ser una elección poco adecuada cuando el negocio depende principalmente del mercado local de Dubái o de Emiratos Árabes Unidos, como ocurre con comercios físicos, servicios dirigidos a consumidores locales o actividades que requieren contratación directa con entidades públicas emiratíes. En estos supuestos, una empresa en mainland suele ofrecer mayor flexibilidad operativa, aunque con un marco regulatorio distinto.
Tampoco es siempre la mejor solución para proyectos que requieren una diversificación rápida de actividades, ya que la especialización sectorial de muchas zonas francas puede dificultar la evolución del objeto social y obligar a realizar cambios estructurales más adelante que no siempre son sencillos.
¿Cuáles son las mejores free zones de Dubái para españoles y por qué?
No existe una única free zone que sea la mejor para todos los perfiles, pero sí hay zonas francas que resultan especialmente adecuadas para emprendedores y empresas españolas según su actividad, presupuesto y estrategia internacional. A continuación expongo las más relevantes y las razones por las que suelen funcionar bien para inversores españoles.
DMCC (Dubai Multi Commodities Centre): la opción más versátil
DMCC es una de las zonas francas más prestigiosas y reconocidas a nivel internacional. Su gran ventaja es la flexibilidad: permite una amplia variedad de actividades bajo una misma licencia y goza de una excelente reputación ante bancos, inversores y socios comerciales.
Para empresarios españoles que operan en consultoría, trading internacional, servicios profesionales, comercio de materias primas, tecnología o incluso criptoactivos, DMCC suele ser una elección equilibrada. Ofrece seguridad jurídica, una comunidad empresarial muy activa y una imagen sólida que facilita la operativa internacional.
DIFC (Dubai International Financial Centre): finanzas y servicios regulados
El DIFC es la zona franca de referencia para actividades financieras y profesionales de alto valor añadido. Cuenta con un sistema jurídico propio, basado en el common law, y tribunales independientes que operan en inglés.
Es especialmente recomendable para empresas españolas dedicadas a banca, gestión de activos, fintech, asesoramiento financiero, legal o estructuración de inversiones. Aunque los costes y requisitos son más elevados que en otras zonas, el nivel de credibilidad y seguridad jurídica compensa esta exigencia en proyectos complejos o altamente regulados.
JAFZA (Jebel Ali Free Zone): comercio internacional y logística
JAFZA es una de las zonas francas más antiguas y consolidadas de Dubái, estrechamente vinculada al Puerto de Jebel Ali. Está orientada a empresas que necesitan infraestructura logística, almacenamiento o operaciones de importación y exportación a gran escala.
Para compañías españolas de comercio internacional, distribución o e-commerce con stock físico, JAFZA ofrece una ubicación estratégica y procedimientos aduaneros eficientes, especialmente útiles para operaciones de reexportación hacia Asia, África y Oriente Medio.
Dubai Internet City y Dubai Silicon Oasis: tecnología y startups
Estas zonas francas están diseñadas para empresas tecnológicas, desarrolladores de software y proyectos digitales. Ofrecen un entorno orientado a la innovación, con acceso a talento especializado y a un ecosistema empresarial centrado en la tecnología.
Para startups españolas, empresas IT o proyectos digitales que buscan una base en Oriente Medio sin una estructura pesada, estas zonas suelen ser más adecuadas y, en muchos casos, más asequibles que otras free zones de perfil más corporativo.
DAFZA (Dubai Airport Free Zone): conectividad aérea
La Dubai Airport Free Zone destaca por su proximidad al aeropuerto internacional de Dubái, lo que la convierte en una opción atractiva para empresas que dependen del transporte aéreo rápido.
Es especialmente interesante para negocios españoles que trabajan con productos de alto valor, tecnología, farmacéutica o comercio electrónico con necesidades logísticas urgentes.
Otras free zones a considerar según presupuesto y estructura
Existen zonas francas menos conocidas pero muy útiles para determinados perfiles. IFZA y Meydan Free Zone suelen ser opciones más económicas y flexibles, adecuadas para pymes, consultores independientes o estructuras ligeras que buscan eficiencia de costes sin una gran infraestructura.
Dubai Media City o CommerCity pueden ser interesantes para proyectos vinculados a marketing, comunicación, contenidos digitales o comercio electrónico con fuerte componente de marca.
¿Te interesa abrir una empresa en Dubái?
Si estás valorando abrir una empresa en Dubái, lo más importante no es hacerlo rápido, sino hacerlo bien. Cada proyecto es distinto y elegir la estructura adecuada desde el inicio marca la diferencia a medio y largo plazo. En Taxencadenado somos asesores fiscales expertos en apertura de empresas en el extranjero con el objetivo de optimizar los negocios fiscalmente.
Para empresarios y emprendedores españoles, la elección de la free zone adecuada depende menos de la nacionalidad y más del modelo de negocio, el mercado objetivo y el grado de complejidad del proyecto. Ponte en contacto con nosotros y cuéntanos tu caso: analizaremos tu situación y te diremos con total claridad si Dubái —y en particular una free zone— es realmente la mejor opción para tu negocio.
DMCC suele ser la opción más polivalente, DIFC la más sólida para actividades financieras, y JAFZA o DAFZA las más adecuadas para comercio y logística. Elegir bien desde el inicio evita reestructuraciones costosas en el futuro y permite aprovechar plenamente las ventajas del sistema de zonas francas de Dubái.





